La Ruta del Vino de la Sierra Oeste de Madrid no es solo una marcha ciclista: es un viaje por un territorio que se reconstruye, que se une y que vuelve a latir con fuerza.
Tres recorridos —Blanco, Rosado y Tinto— que atraviesan pueblos con historia, viñedos que resistieron el fuego, montes que renacen y ríos y arroyos que siguen marcando el pulso de la comarca.
Cada ruta es una forma de interpretar el territorio, de sentirlo y de acompañar su recuperación.
La puerta de entrada a la Sierra Oeste
Un recorrido accesible y perfecto para quienes quieren descubrir el territorio desde la calma, la belleza y la cercanía.
Un viaje para todos
El Recorrido Blanco está diseñado para que cualquier participante pueda vivir la experiencia Pedaleando Pueblos con Vida.
Es el recorrido ideal para ciclistas que buscan disfrutar del entorno y amantes del territorio que quieren pedalear por un paisaje que vuelve a renacer.
Pueblos y entorno
El recorrido arranca en San Martín de Valdeiglesias, capital vitivinícola de la zona, y se abre paso hacia los paisajes que rodean el Embalse de San Juan y el Embalse de Picadas, donde el agua y el monte crean un ambiente fresco y vibrante.
El ciclista pedalea entre viñedos que actuaron como cortafuegos naturales, zonas en regeneración y caminos tradicionales que conectan pequeñas explotaciones agrícolas.
El ciclista atraviesa caminos tradicionales, pequeñas explotaciones agrícolas y zonas donde la vida rural mantiene intacta su autenticidad.
Características del recorrido:
El equilibrio perfecto entre reto y disfrute. Una ruta que combina la energía del monte, la serenidad del viñedo y la vida de los pueblos que dan carácter a la Sierra Oeste.
Una experiencia que despierta interés y emoción
El Recorrido Rosado es la ruta que mejor explica la diversidad de la Sierra Oeste.
Quien lo completa descubre un territorio vivo, resiliente y lleno de matices.
Es un recorrido que invita a volver, a explorar y a seguir pedaleando pueblos con vida.
Pueblos y entorno
El recorrido enlaza San Martín de Valdeiglesias con Pelayos de la Presa, bordeando el Embalse de San Juan y siguiendo el curso del río Alberche, que acompaña al ciclista con su paisaje de ribera.
La ruta se adentra también en zonas próximas a Villa del Prado, donde la agricultura viva y los caminos históricos muestran la identidad rural de la comarca.
Municipios que enlaza la ruta:
Estos pueblos muestran la riqueza cultural, agrícola y natural de la zona, y convierten el recorrido en un viaje por la vida cotidiana de la Sierra Oeste.
Características del recorrido:
La travesía que define la Sierra Oeste. Un recorrido exigente, profundo y lleno de significado.
La ruta que une todos los elementos del territorio: pueblos, montes, viñedos, ríos y zonas en plena reconstrucción.
Una travesía que despierta emoción y compromiso
El Recorrido Tinto no es solo un desafío deportivo: es un gesto de apoyo al territorio. Quien lo completa entiende la fuerza de sus pueblos, la importancia de su viñedo y la capacidad de la Sierra Oeste para levantarse y seguir adelante.
Es la ruta que define el espíritu del proyecto: pedalear también es cuidar el territorio.
Pueblos y entorno
El trazado conecta San Martín de Valdeiglesias, Cadalso de los Vidrios, Cenicientos, Rozas de Puerto Real y áreas próximas a Villa del Prado, mostrando la diversidad y la fuerza de la comarca. El ciclista atraviesa zonas técnicas de monte, áreas de alto valor ecológico, viñedos históricos y espacios que hoy simbolizan la resiliencia tras los incendios.
Un recorrido que une pueblos con alma
El Tinto enlaza los municipios que mejor representan la diversidad y la fuerza de la Sierra Oeste:
Cada pueblo aporta un matiz distinto: historia, agricultura, montaña, viñedo, ribera. El recorrido Tinto es, literalmente, un viaje por la identidad de la Sierra Oeste.
Características del recorrido
Un territorio que se levanta
Pedalear estos tres recorridos es recorrer la historia reciente de la Sierra Oeste: sus heridas, su fuerza y su capacidad para renacer.
Cada kilómetro es un gesto de apoyo, cada pueblo un símbolo, cada vino una forma de celebrar la vida que vuelve.